Changxin Memory Technologies (CXMT), el principal fabricante chino de chips de memoria, debutó este lunes en la bolsa de Shanghái con una revalorización del 466% al cierre de la sesión. Las acciones, que abrieron a 8,66 yuanes por título —unos 1,12 euros—, cerraron la jornada multiplicando casi por seis ese precio inicial, en lo que constituye la segunda mayor salida a bolsa de la historia de los mercados chinos.

El estreno de CXMT no es un acontecimiento bursátil ordinario. La compañía es considerada la respuesta estratégica de Pekín a las restricciones que Estados Unidos y sus aliados han impuesto a la exportación de semiconductores avanzados a China. Especializada en chips de tipo DRAM —memoria de acceso dinámico aleatorio, presente en ordenadores, servidores y dispositivos móviles—, CXMT ha acelerado su expansión en los últimos años precisamente al abrigo de las políticas industriales del gobierno chino, que ha volcado recursos públicos masivos en el sector para reducir la dependencia tecnológica del exterior.

Una OPV histórica en el contexto de la guerra de los chips

La operación se enmarca en una carrera tecnológica global que enfrenta a Pekín con Washington desde hace varios años. Las sucesivas rondas de sanciones estadounidenses —que han vedado a empresas como Nvidia o ASML vender sus productos más avanzados al mercado chino— han convertido a compañías como CXMT en piezas clave de la política de autosuficiencia tecnológica de Xi Jinping. La salida a bolsa, además de inyectar capital fresco a la empresa, refuerza su posición como campeón nacional del sector.

La euforia inversora registrada en la primera sesión refleja tanto el apetito del mercado doméstico chino por los valores tecnológicos como las expectativas de que CXMT se convierta en un competidor real de los gigantes surcoreanos del sector, Samsung y SK Hynix, que actualmente dominan la producción mundial de memoria DRAM. Pekín lleva años intentando romper ese duopolio sin lograrlo del todo, aunque la brecha tecnológica se ha ido estrechando progresivamente.

El impacto de este debut se deja sentir también en los mercados occidentales y asiáticos, donde los inversores siguen con atención cada paso de la industria chipera china. Una CXMT cotizada y con acceso a los mercados de capitales domésticos dispone de una capacidad de financiación muy superior para acelerar su hoja de ruta tecnológica.