El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, se verán las caras este jueves para tratar de dar un impulso definitivo al traspaso de la línea de Rodalies R1 a la Generalitat de Catalunya, en un encuentro que se produce a pocas semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre.

Según la información disponible, los trabajos técnicos preparatorios han concluido. Sin embargo, la transferencia no puede cerrarse todavía: falta terminar de evaluar el impacto del cambio climático sobre la infraestructura ferroviaria, un análisis que los equipos técnicos consideran necesario antes de formalizar el traspaso. Además, el proceso requiere todavía la celebración de al menos dos órganos de coordinación: la comisión bilateral Estado-Generalitat y la comisión mixta de asuntos económicos y fiscales.

El calendario electoral como telón de fondo

La reunión de este jueves entre Illa y Puente se enmarca en un contexto político en el que el traspaso de Rodalies forma parte de los compromisos del Gobierno de España con Catalunya, repetidamente reclamados desde la Generalitat. La proximidad del 29-N convierte cualquier avance en este expediente en un asunto con lectura electoral directa, especialmente para el PSC, que gobierna en Catalunya y forma parte de la coalición que sustenta al Ejecutivo central.

La R1 es una de las líneas de cercanías con mayor demanda del área metropolitana de Barcelona, con un historial prolongado de averías, retrasos e incidencias que han generado una crítica sostenida tanto de usuarios como de administraciones locales. El traspaso de su gestión a la Generalitat es una reclamación histórica que hasta ahora no había encontrado el marco institucional para hacerse efectiva.

La reunión de este jueves no supondrá, por tanto, el cierre del proceso, sino un paso más en una negociación que aún necesita resolver los flecos técnicos y recorrer los pasos formales previstos en los mecanismos bilaterales de coordinación entre el Estado y la Generalitat.