La consejera de Educación de la Generalitat, Esther Niubó, compareció este lunes ante la Comisión de Educación del Parlament para dar explicaciones por el fracaso en la aplicación de las pruebas PISA 2025 en Cataluña y descartó sin ambages abandonar el cargo. El error cometido tiene una consecuencia concreta y cuantificable: de los 2.545 alumnos seleccionados para participar en la evaluación, 591 quedaron exentos, lo que supone el 23,2% de la muestra, un porcentaje que casi quintuplica el límite máximo del 5% que la OCDE establece para garantizar la validez estadística de los resultados. La consecuencia directa es que los datos que se publiquen en septiembre de 2026 no podrán compararse ni con los de otras comunidades autónomas ni con los de ediciones anteriores. Cataluña perderá la principal utilidad del informe PISA —la referencia externa y la medición del progreso— precisamente cuando el sistema educativo esperaba comprobar si había revertido el retroceso registrado en 2022. La próxima oportunidad para obtener datos comparables no llegará hasta 2029.

Niubó apuntó durante su comparecencia a una posible confusión de los centros educativos como origen del problema. Las pruebas PISA se administraron entre el 31 de marzo y el 16 de mayo, un período que coincidió con las evaluaciones catalanas de final de etapa de cuarto de ESO, celebradas los días 10 y 11 de abril. Los mismos 51 centros seleccionados para PISA tuvieron que gestionar en ese intervalo reducido dos evaluaciones con criterios de exención distintos. Según la consejera, el porcentaje de alumnos que no participó en las pruebas propias catalanas fue similar al registrado en PISA, lo que sustenta la hipótesis de que los institutos aplicaron por error a la evaluación internacional unos criterios más permisivos que los que admite la OCDE.

La transición institucional, otro factor en el origen del fallo

El incidente se produjo además en un momento de cambio organizativo dentro de la propia consejería: el proceso coincidió con la sustitución del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo por la nueva Agencia de Evaluación y Prospectiva de la Educación. Niubó reconoció que esta transición debe integrarse en el análisis de lo ocurrido, aunque aclaró que no puede utilizarse como justificación. Para tratar de evitar que algo similar vuelva a suceder, el Govern ha creado una Comisión de Coordinación de Pruebas y Estudios de Evaluación. La consejera prometió trasladar al Parlament las conclusiones del informe interno que está elaborando el departamento y actuar «en consecuencia» si se depuran responsabilidades.

La oposición exige la dimisión y apunta directamente a Illa

Las explicaciones de Niubó no lograron apaciguar a los grupos de la oposición. Desde Junts, el portavoz Josep Rius elevó las críticas directamente hacia el president Salvador Illa, a quien calificó como responsable último de lo que describió como «el paradigma de un gobierno incompetente». Anna Erra, también de Junts, censuró a la consejera por no tener el control de su departamento. El PP fue más lejos en sus acusaciones: el portavoz Cristian Escribano rechazó que el fallo pueda explicarse como un mero error administrativo y acusó al Govern de haber manipulado deliberadamente la muestra, impulsado por el «pánico» a que los resultados confirmaran el deterioro educativo de Cataluña. Vox, por medio de Manuel Acosta, añadió un elemento de gravedad adicional al denunciar que el Govern habría tenido conocimiento desde el mes de marzo de que la muestra no cumplía los requisitos de la OCDE, lo que implicaría que la consejería ocultó la información durante semanas mientras el proceso seguía su curso.

Frente a esta tormenta política, Illa optó por el respaldo sin fisuras a su consejera desde Vietnam, donde se encontraba en visita oficial. La posición del president pone de manifiesto su voluntad de no sacrificar a Niubó, al menos de momento, a pesar de que el fallo expone una gestión deficiente en una competencia tan sensible como la educativa y deja al sistema educativo catalán sin referencia comparativa durante años.