El Partido de los Socialistas de Cataluña ha lanzado un aviso directo a Junts per Catalunya: rechazar el nuevo modelo de financiación singular para Cataluña equivaldría a hacerse daño a sí mismos. Así lo planteó el diputado socialista Ferran Pedret, que utilizó el término «autosabotaje» para describir lo que, a su juicio, ocurriría si la formación de Carles Puigdemont da la espalda a un acuerdo que, según el PSC, responde precisamente a las demandas históricas del independentismo en materia de recursos.

Pedret se mostró confiado en que Junts acabará apoyando la propuesta, aunque la negociación sigue abierta y las posiciones de las dos formaciones distan todavía de estar alineadas. El socialista no descartó que ese eventual entendimiento abra además la vía para afrontar unos nuevos presupuestos de la Generalitat con horizonte en 2027, un escenario que el Govern lleva meses sin poder materializar ante la falta de mayorías estables.

Un pulso que va más allá del debate técnico

La disputa entre el PSC y Junts sobre el modelo de financiación tiene una dimensión que trasciende los aspectos técnicos del reparto de recursos. Para los socialistas, su propuesta representa un avance real en términos de autonomía fiscal para Cataluña, y utilizan ese argumento precisamente para interpelar a una fuerza que ha hecho de la soberanía económica uno de sus estandartes. La lógica del «autosabotaje» que emplea Pedret busca poner a Junts en una posición incómoda: o acepta un acuerdo que se acerca a sus postulados, o asume el coste político de bloquearlo.

Desde Junts, sin embargo, la desconfianza hacia el Govern de Salvador Illa no se disipa con facilidad. La formación ha exigido garantías concretas y no se ha comprometido públicamente a respaldar ninguna fórmula mientras no se conozcan los detalles definitivos del modelo. Esa cautela ha generado una parálisis que afecta también a la posibilidad de aprobar cuentas públicas, algo que preocupa a amplios sectores económicos y sociales catalanes ante la prolongación de los presupuestos prorrogados.

La apertura de Pedret a negociar unos presupuestos para 2027 es, en ese contexto, una señal de que el PSC intenta vincular ambas negociaciones: si Junts mueve ficha en financiación, se abre un espacio para avanzar en el debate presupuestario. Una estrategia de doble palanca que el PSC ensaya a sabiendas de que los tiempos se agotan y que gobernar sin cuentas propias tiene un coste creciente en términos de credibilidad y capacidad de acción.