La Guardia Urbana de Barcelona ha detenido a tres personas por explotar cotorras del parque de la Ciutadella como señuelo para presionar económicamente a los turistas que visitaban el espacio. Los agentes les imputan tres delitos: coacciones, maltrato animal y robo con violencia o intimidación, una combinación que refleja tanto el componente delictivo hacia las personas como el daño causado a las aves.

El modus operandi consistía en ofrecer a los visitantes la posibilidad de alimentar a las cotorras y, una vez generada esa interacción, exigirles dinero de forma intimidatoria. La Guardia Urbana intervino una navaja en poder de los detenidos, además de la recaudación obtenida mediante esta práctica. Los agentes también constataron lesiones físicas en varias de las aves, que mostraban dificultades para volar, lo que apunta a que eran manipuladas de forma sistemática y forzada para mantenerlas dependientes de los acusados.

Una actividad tolerada durante años sin respuesta institucional

Según la Guardia Urbana, esta práctica llevaba desarrollándose desde hace varios años en el entorno del parque de la Ciutadella sin que hasta ahora se hubiera adoptado ninguna medida. La pasividad durante ese periodo plantea preguntas sobre la eficacia del control en uno de los espacios verdes más frecuentados de la ciudad y uno de los principales puntos de atracción turística de Barcelona.

Los acusados sacaban partido, además, de un problema ambiental ya conocido: la sobrepoblación de cotorras argentinas en Barcelona. Esta especie, catalogada como exótica invasora, forma colonias numerosas en varios parques de la ciudad, lo que facilitaba que los detenidos dispusieran de aves accesibles y que los turistas no percibieran de entrada nada anómalo en la escena.