España y Argentina serán los finalistas del Mundial de fútbol tras imponerse respectivamente a sus rivales en la fase de eliminación directa. La gran cita, que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estudia abrir parcialmente a inversores privados, tendrá por tanto el formato clásico de duelo entre dos de las selecciones históricamente más laureadas del planeta.

El camino hasta la final, sin embargo, no estuvo exento de sobresaltos. Paraguay y Marruecos protagonizaron dos de las eliminaciones más llamativas del torneo: los sudamericanos dejaron fuera a Alemania en los dieciseisavos de final, mientras que los norteafricanos hicieron lo propio con Países Bajos. Ambas selecciones del llamado Sur Global desafiaron los pronósticos y estiraron su participación más allá de lo que la mayoría de analistas auguraba antes del inicio del torneo.

La venta parcial del Mundial, una propuesta de Infantino que genera debate

Al margen del terreno de juego, el torneo vive también una polémica institucional de calado. Gianni Infantino ha planteado la posibilidad de vender una participación parcial del Mundial a inversores privados, una fórmula que abriría la puerta a la entrada de capital externo en la gestión y los derechos del evento más seguido del planeta. La propuesta no ha pasado desapercibida en el mundo del fútbol, donde la gobernanza de la FIFA lleva años bajo escrutinio por su modelo de toma de decisiones y la opacidad en la distribución de ingresos.