El incendio declarado en la Comunitat Valenciana ha superado las 10.000 hectáreas calcinadas tras cinco días de lucha contra las llamas, consolidándose como uno de los grandes incendios forestales del verano en España. A pesar de la magnitud del siniestro, los equipos de extinción han logrado avances suficientes en determinadas zonas de la provincia de Castellón como para autorizar el regreso de los vecinos de algunos de los municipios que habían sido evacuados preventivamente.

La evolución del fuego en las últimas horas ha permitido a los bomberos mostrar un cauto optimismo. Los focos activos en Castilla han dejado de avanzar, lo que alivia la presión sobre los medios aéreos y terrestres desplegados en la zona y permite concentrar esfuerzos en los frentes valencianos donde el perímetro aún no está completamente estabilizado.

Vecinos autorizados a volver en Castellón

La mejora en las condiciones del terreno y el trabajo de los equipos de emergencias ha llevado a las autoridades a levantar las restricciones de acceso en varios núcleos de la provincia de Castellón. Los residentes afectados podrán retornar a sus domicilios, aunque previsiblemente bajo el seguimiento de los servicios de protección civil dado que la extinción no es definitiva en todo el perímetro del incendio.

Con más de 10.000 hectáreas destruidas, el balance medioambiental del siniestro es ya de gran envergadura. La superficie arrasada supone una pérdida significativa de masa forestal en una región que en los últimos años ha acumulado episodios recurrentes de grandes incendios, agravados por períodos prolongados de sequía y temperaturas extremas.