Claves
- Rufián concurrirá con ERC al 29-N, descartando la candidatura unitaria de la izquierda
- El Frente Amplio mantiene a Colau y Delgado como cabezas de lista y tiende la mano a Podemos
- Podemos lanzó su propio proceso de primarias sin acuerdo previo con el resto de socios
- El plazo para registrar coaliciones vence el viernes
La marcha de Gabriel Rufián hacia las listas propias de ERC ha obligado al Frente Amplio a replantear su estrategia electoral en plena recta final de las negociaciones, con el viernes como fecha límite para registrar las coaliciones ante la Junta Electoral. En una reunión celebrada este lunes, las cuatro organizaciones impulsoras de la coalición —Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar— retomaron la fórmula de la semana pasada: Ada Colau como referente del proyecto y Emilio Delgado como cabeza de lista por Madrid, esta vez con la mano tendida explícitamente a Podemos para que se incorpore.
La decisión del dirigente republicano de concurrir finalmente bajo las siglas de ERC, después de casi un año defendiendo públicamente la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE, ha dejado al Frente Amplio sin el tiempo necesario para reconfigurar alianzas. Dirigentes de la coalición han expresado en privado su malestar por haber invertido meses en negociaciones que ahora resultan irrecuperables, aunque públicamente evitan la confrontación directa con Rufián dada la urgencia del momento.
Podemos exige primarias y posiciones de salida garantizadas
El principal obstáculo para cerrar el acuerdo es la posición de Podemos, que reclama un lugar destacado en las candidaturas y ha convertido la celebración de primarias abiertas en condición sine qua non para sumarse a la coalición. Los morados pusieron en marcha su propio proceso interno el lunes por la noche, con el plazo de presentación de candidatos ya cerrado y las votaciones previstas para los días 14 y 15 de octubre, sin esperar a que el resto de organizaciones acordara un procedimiento compartido.
Ese movimiento unilateral complica aún más el encaje. Más Madrid quiere asegurar para Mónica García y Emilio Delgado las posiciones de referencia en Madrid antes de ceder espacio a los morados. Colau, por su parte, ha condicionado su disposición a liderar el proyecto a que Podemos se integre formalmente en la coalición. Y Podemos mantiene las primarias como mecanismo para disputar el liderazgo, lo que choca frontalmente con los intereses de las otras formaciones.
IU y Sumar confían en el acuerdo antes del viernes
Pese al bloqueo, Antonio Maíllo, de Izquierda Unida, se mostró optimista en una intervención en RNE: «Estoy convencido de que vamos a llegar a un acuerdo», aunque reconoció la complejidad del camino. Verónica Martínez Barbero, de Movimiento Sumar, insistió en TVE en que el objetivo es una candidatura que «integre también a Podemos» y emplazó a los morados a aclarar su posición ante lo que considera señales contradictorias: negociar a la vez con el Frente Amplio y mantener conversaciones con ERC para un posible acuerdo en Catalunya. «Hablar de primarias por un lado y al mismo tiempo de acuerdos con Gabriel Rufián no encaja», advirtió Barbero.
El reparto territorial previsto sitúa a Colau al frente de la lista por Barcelona y a Delgado y García en las posiciones de cabeza en Madrid, con espacio posterior para IU, Sumar y, eventualmente, Podemos. Ese esquema es el punto de partida que la coalición defiende, pero todavía no ha obtenido el visto bueno de la formación morada, cuyas exigencias de visibilidad y protagonismo en el liderazgo siguen sin encontrar acomodo dentro de la propuesta.