Claves
- Vox exige remigración, prioridad nacional y desregulación para pactar con el PP
- Abascal se postula a la presidencia del Gobierno, no a la vicepresidencia
- El líder de Vox acusa a Sánchez de preparar irregularidades en el 29-N
- Abascal admite prioridad compartida con Feijóo: echar al PSOE del gobierno
Santiago Abascal ha fijado tres exigencias innegociables para cualquier acuerdo de gobierno con el PP tras el 29 de noviembre: prioridad nacional, remigración y desregulación. El presidente de Vox las expuso este domingo en una entrevista con La Razón, en la que también advirtió de que las elecciones no se celebrarán en condiciones limpias y cuestionó la fiabilidad de los sondeos que auguran una mayoría amplia al bloque de centroderecha.
Sobre el pacto postelectoral, Abascal descartó presentarse a una vicepresidencia del Gobierno y reiteró que aspira a la presidencia. Dejó, no obstante, la negociación para después del recuento. Sobre su relación con Alberto Núñez Feijóo, negó la existencia de un pacto de no agresión, aunque admitió que ambos partidos comparten hoy una prioridad: desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa. Eso, aclaró, no significa que Vox vaya a dejar de criticar las posiciones del PP.
Tres condiciones para gobernar juntos
La primera exigencia, la «prioridad nacional», implicaría, según Abascal, recuperar Ceuta «al precio que sea» y situar a los españoles en primer lugar en el acceso a recursos y servicios en su propio país. La segunda, la remigración, apunta a la salida de España de quienes, a su juicio, hayan entrado de forma irregular, hayan cometido delitos o vivan de prestaciones sociales sin trabajar. El líder de Vox cifró en cinco millones las personas llegadas a España en los últimos cinco años. La tercera condición es la desregulación, que Vox vincula a rebajas fiscales para empresarios, emprendedores y trabajadores.
En materia de vivienda, Abascal apostó por ampliar la oferta a través de la liberalización del suelo —salvo espacios protegidos— y por que el Estado construya vivienda pública destinada a los sectores más desfavorecidos. En cuanto a las pensiones, afirmó que el sistema público no corre peligro y que Vox lo mantendría con las modernizaciones que se consideren necesarias.
Acusaciones de trampa electoral
La parte más llamativa de la entrevista fue la que dedicó Abascal a cuestionar la limpieza del proceso electoral. El dirigente de Vox dijo sentirse «muy preocupado» por el resultado del 29-N, al entender que las encuestas favorables al cambio pueden resultar contraproducentes al generar una falsa sensación de victoria segura, como ocurrió, a su juicio, en las elecciones de 2023. Acusó al Gobierno de querer instrumentalizar la violencia contra su partido para asociarlo con la crispación e intimidar a sus votantes, y afirmó que Sánchez «tiene la intención de seguir haciendo trampas» sin concretar en qué consistirían. Sí celebró haber neutralizado lo que denominó la «trampa» de la ley de nietos, aunque advirtió de que el presidente podría tener «más conejos en la chistera».