La Candidatura d'Unitat Popular no cerrará sola su participación en las próximas elecciones españolas. Tras una larga jornada de debate celebrada este sábado, la mesa nacional de la CUP acordó convocar una consulta a la militancia para que sea la base del partido quien ratifique —o no— la posición defendida por el órgano directivo: no presentarse a los comicios.

La decisión es reveladora de las tensiones internas que atraviesa la formación anticapitalista. El hecho de que la cúpula de la CUP no haya impuesto directamente su criterio, sino que haya optado por trasladar la última palabra a los afiliados, refleja que la cuestión no está resuelta con unanimidad dentro del partido. La consulta interna se convierte así en un mecanismo de legitimación de una postura que, de entrada, no es del todo compartida por todos sus sectores.

Abstencionismo electoral como posición política

No es la primera vez que la CUP debate su relación con las instituciones españolas. La organización ha mantenido históricamente una posición crítica —y en ocasiones directamente contraria— a participar en la política estatal, a la que considera un marco ilegítimo desde su perspectiva independentista y anticapitalista. La propuesta de no concurrir a las elecciones generales encaja con esa tradición, aunque no ha sido siempre la posición adoptada: en etapas anteriores la CUP sí ha tenido representación en el Congreso.

El resultado de la consulta determinará si la CUP presenta candidatura o se queda al margen de la contienda electoral. La militancia tendrá así la última palabra sobre una decisión con consecuencias directas en el mapa de la izquierda independentista catalana de cara a los próximos comicios.