Claves
- Maricarmen Abascal muere a los 87 años, símbolo del derecho a la vivienda
- Sánchez dice sentir su muerte como propia; Feijóo pide no instrumentalizarla
- Su desahucio provocó dos decretos de urgencia y el adelanto electoral al 29-N
- La vivienda se perfila como eje central de la precampaña
La muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio en Madrid desencadenó una oleada de movilizaciones sociales, dos decretos de urgencia, el adelanto electoral al 29 de noviembre y una huelga general, ha irrumpido con fuerza en la precampaña de los próximos comicios. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tardó en reaccionar afirmando que siente el fallecimiento como algo «propio». El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, respondió reclamando que no se haga política con la figura de la fallecida.
Abascal había pasado de ser una vecina más de Madrid a convertirse en el rostro más visible de la crisis de acceso a la vivienda en España. Su caso movilizó a colectivos de toda condición y obligó al Ejecutivo central a adoptar medidas de emergencia en materia de alquiler y desahucios. Falleció este miércoles, y los movimientos sociales que la habían acompañado durante meses comenzaron a despedirse de ella desde la noche anterior.
La vivienda, epicentro de una campaña que ya ha comenzado
La magnitud política que adquirió el caso Maricarmen en vida convierte su muerte en un elemento de enorme peso simbólico en el arranque de la carrera electoral. Sánchez busca vincular su figura a las medidas adoptadas por su Gobierno, mientras que el PP trata de evitar que la narrativa progresista se adueñe del duelo colectivo. La tensión entre ambas posiciones marca ya el tono de una precampaña que promete girar en buena medida en torno al derecho a la vivienda como eje de confrontación política.
La reacción de los partidos en las próximas horas será reveladora de cómo cada formación pretende posicionarse ante un electorado que, según todas las encuestas, sitúa el acceso a la vivienda como una de sus principales preocupaciones. El fallecimiento de Abascal no cierra el debate que ella misma personificó, sino que lo relanza justo cuando los partidos ultiman sus programas y estrategias de cara al 29 de noviembre.