Claves
- PSC y Aliança Catalana empatan a 30 escaños según La Vanguardia
- Los socialistas pierden apoyos de forma sostenida desde su victoria en 2024
- Aliança Catalana crece absorbiendo votantes del espacio independentista y del centroderecha
- El PSC conserva ventaja en estimación de voto pero no en proyección de escaños
El mapa político catalán está experimentando una sacudida de fondo. Según una encuesta publicada por La Vanguardia, el PSC y Aliança Catalana aparecen empatados en proyección de escaños —30 cada uno— en un hipotético escenario electoral. La formación liderada por Salvador Illa seguiría por delante en porcentaje de voto, pero la diferencia se habría estrechado hasta un margen que, con las actuales dinámicas de distribución territorial del voto, no le garantiza la primera posición en la Cámara.
El dato más llamativo no es el empate en sí, sino la velocidad a la que se está produciendo el desgaste socialista. El PSC ganó las elecciones catalanas de 2024 con una holgura que le permitió situar a Illa en la presidencia de la Generalitat gracias a un acuerdo de investidura con el soporte externo de ERC. Apenas dos años después de aquella victoria, las encuestas señalan una sangría continua que beneficia, sobre todo, al espacio más a la derecha del tablero político catalán.
El ascenso de Aliança Catalana, fenómeno sin precedentes recientes
Aliança Catalana irrumpió en el Parlament en 2024 como una fuerza menor, pero con un discurso de catalanismo identitario radical que le ha permitido crecer en un nicho que ninguna otra formación —ni Junts, ni la CUP— había sabido capitalizar con esta eficacia. Su auge no se explica únicamente por el retroceso del PSC: también absorbe votantes desencantados del espacio independentista que perciben a Junts como demasiado pragmático y a ERC como demasiado debilitada.
Si las proyecciones se confirmaran en unas elecciones reales, Aliança Catalana se convertiría en la primera fuerza en escaños del Parlament, una posición simbólicamente determinante a efectos de negociación de investidura y de hegemonía del relato político en Catalunya. Sin embargo, la distancia en voto popular que aún conserva el PSC introduce una variable relevante: la traducción de votos en escaños depende de la distribución geográfica del respaldo, y el PSC cuenta con una implantación en las circunscripciones metropolitanas que puede amortiguar el golpe.
El PSC paga el coste de gobernar sin mayoría
El desgaste de Illa responde en buena parte a la dificultad estructural de gestionar un gobierno de minorías que depende de apoyos parlamentarios cambiantes. Las cesiones negociadas para mantener la estabilidad presupuestaria y legislativa, sumadas a las críticas por la gestión de servicios públicos esenciales como la sanidad o la vivienda, han ido erosionando la imagen de un ejecutivo que llegó al poder como alternativa de moderación y eficacia. La promesa de un gobierno centrado en resultados concretos no ha sido suficiente para blindar al PSC frente a un electorado que, cuando se decepciona, no migra necesariamente al centro sino a los extremos.
La encuesta, no obstante, es una fotografía del momento y no un resultado electoral. La legislatura catalana tiene aún recorrido por delante, y tanto el PSC como el resto de fuerzas mantendrán márgenes para recomponer posiciones. Lo que sí certifica el sondeo es que Aliança Catalana ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en un actor central del sistema de partidos catalán.