Claves
- ERC advierte de que Illa tiene un margen de tiempo limitado para mostrar avances reales
- Jové acusa al Govern de 'resignación autonómica' y falta de competencia gestora
- La legislatura depende del apoyo republicano, que empieza a cuestionarse en voz alta
- ERC busca recuperar músculo negociador tras un resultado electoral que la dejó debilitada
Esquerra Republicana de Catalunya ha endurecido notablemente su discurso hacia el Govern de Salvador Illa y ha lanzado una advertencia directa: si el ejecutivo socialista no acredita avances concretos, la legislatura tendrá los días contados. El dirigente republicano Josep Maria Jové fue el encargado de trasladar este mensaje, en términos que van bastante más allá de la presión táctica habitual entre socios de investidura.
Jové deploró que el Govern se haya instalado en lo que describió como una actitud de resignación autonómica, dando a entender que el ejecutivo de Illa habría renunciado a utilizar el margen político disponible para mejorar la posición de Catalunya en su relación con el Estado. Una crítica que, viniendo de ERC, resulta paradójica: es el partido que facilitó la investidura de Illa y que ahora descubre, según sus propias palabras, un grado de incompetencia que no había anticipado.
«Ni normalización institucional ni buena gestión»
La frase más contundente de Jové fue un diagnóstico doble: el Govern de Illa no habría logrado ni normalizar las relaciones institucionales ni ofrecer resultados tangibles en la administración ordinaria de los servicios públicos. Esa doble carencia —política y de gestión— es, según ERC, el argumento central para cuestionar la continuidad del apoyo republicano al ejecutivo.
La advertencia de que «se le acaba el tiempo» al president Illa apunta a que ERC fija un horizonte implícito de negociación: si en los próximos meses no hay compromisos verificables sobre las materias que el partido considera irrenunciables, el bloque que sustenta la mayoría parlamentaria del Govern podría romperse. Sin ese apoyo, el ejecutivo socialista carecería de los votos necesarios para sacar adelante sus presupuestos y, en última instancia, para mantenerse en el poder.
El mensaje de Jové tensiona una legislatura que ya nació con una mayoría extremadamente ajustada y que ha atravesado varias fricciones desde que Illa tomó posesión. ERC, que pagó un precio electoral severo por su apuesta de diálogo con el PSC, no puede permitirse ante su electorado la imagen de un socio menor sin capacidad de exigir resultados, lo que explica la escalada verbal de las últimas semanas.