El jefe de la unidad antidroga de la Guardia Civil en Segovia, Miguel Ángel Barbero, ha ingresado en prisión provisional tras ser detenido en el marco de una investigación por narcotráfico. La medida cautelar ha sido acordada por el juez instructor del caso, que ha considerado que existen indicios suficientes y riesgo de fuga o destrucción de pruebas para justificar su internamiento preventivo.

El caso adquiere especial gravedad por el perfil del detenido: Barbero era precisamente el responsable de combatir el tráfico de drogas en la provincia segoviana, lo que convierte la acusación en una quiebra institucional de primer orden dentro del cuerpo. Un agente con acceso privilegiado a información sobre operaciones, confidentes e investigaciones activas habría estado, según la acusación, involucrado en la misma actividad delictiva que tenía encomendado perseguir.

Un antecedente archivado hace más de nueve años

Lo que agrava aún más el perfil del caso es que Barbero no es un desconocido para la justicia en este ámbito. Hace más de nueve años ya fue detenido en el contexto de otra investigación por tráfico de drogas. Aquel expediente, sin embargo, fue archivado sin que llegara a prosperar ningún cargo contra él, lo que le permitió continuar su carrera en el seno de la Guardia Civil hasta alcanzar el puesto de mando que ahora ocupa. La existencia de ese precedente añade preguntas sobre los protocolos internos de seguimiento y control del personal en puestos sensibles dentro del cuerpo.