José Luis Rodríguez Zapatero ha respondido al juez que investiga el origen de las joyas encontradas en su despacho con una explicación que sitúa el asunto a casi dos décadas de distancia: según el expresidente del Gobierno, al menos una parte de las piezas le fueron entregadas como obsequio por el rey de Arabia Saudí Abdullah bin Abdulaziz en 2007, cuando Zapatero gobernaba España durante su primer mandato. Abdullah falleció hace once años, lo que dificulta la verificación directa de esta versión.

El juez había concedido el lunes un plazo de tres días a Zapatero para que aportara detalles concretos sobre la procedencia de las joyas, cuya aparición en su despacho había generado una controversia judicial. El expresidente ha cumplido el plazo y ha acompañado su explicación con una petición expresa: que el tribunal solicite la cooperación de la monarquía saudí para corroborar los hechos que relata.

Un testigo fallecido y la petición de cooperación internacional

La muerte de Abdullah bin Abdulaziz en enero de 2015 convierte a la propia Casa Real saudí en el único interlocutor posible para verificar si el regalo existió y en qué circunstancias se produjo. Zapatero, consciente de esta dificultad, ha instado al juez a abrir un cauce de cooperación judicial o diplomática con Riad que permita contrastar su testimonio con fuentes oficiales del reino.

La petición añade una dimensión internacional a un asunto que hasta ahora se ventilaba en sede judicial española. Si el juez la acepta, el proceso podría alargarse considerablemente, dado que las vías de cooperación con Arabia Saudí no siguen los mismos trámites que los acuerdos de asistencia judicial con países de la Unión Europea.

Por el momento, la investigación se centra en determinar si las joyas fueron debidamente declaradas o registradas conforme a los protocolos que rigen los regalos recibidos por altos cargos del Estado en ejercicio de sus funciones, extremo sobre el que la información disponible no aporta aún una respuesta definitiva.