Claves
- Putin transfiere la gestión de Nestlé, Auchan y Leroy Merlin a una firma estatal rusa
- La medida es una represalia explícita por las sanciones europeas, incluidas las de Suiza
- L.E.V. Management, empresa designada por el Kremlin, asume el control operativo
- Auchan (Alcampo) y Leroy Merlin ya habían sido criticadas por no abandonar Rusia en 2022
El Kremlin ha dado un paso más en su escalada de represalias económicas contra Occidente: Vladimir Putin ha ordenado la transferencia temporal de la gestión de los activos en Rusia del gigante alimentario suizo Nestlé, de la cadena francesa de hipermercados Auchan —conocida en España como Alcampo— y de la también francesa Leroy Merlin, líder en distribución de materiales de bricolaje y construcción. La administración de estos activos pasa a manos de L.E.V. Management, una firma rusa designada por el gobierno de Moscú.
La medida constituye una respuesta directa a las sanciones que distintos países europeos han impuesto al régimen ruso como consecuencia de la invasión de Ucrania. El caso suizo tiene una dimensión simbólica relevante: Suiza, un Estado que ha mantenido históricamente una neutralidad reconocida internacionalmente, se sumó en su momento al bloque sancionador occidental, lo que Moscú interpreta como una ruptura de esa tradición y justifica ahora para incluir a Nestlé, empresa con sede en Vevey, entre los objetivos de la represalia.
Alcampo y Leroy Merlin, en el punto de mira como empresas de capital francés
Auchan y Leroy Merlin son dos grupos de capital mayoritariamente francés con una presencia significativa en el mercado ruso, que mantuvieron operaciones en el país incluso después de que muchas otras multinacionales occidentales optaran por retirarse tras el inicio de la invasión en febrero de 2022. Esa decisión de permanecer les generó críticas en Europa; ahora, Moscú les aplica igualmente la lógica de confiscación que ya ha utilizado con otras empresas de países sancionadores.
El decreto habla de transferencia temporal de la gestión, una fórmula jurídica que el Kremlin ya ha empleado en casos anteriores y que, en la práctica, equivale a una expropiación de facto mientras dure el conflicto y las sanciones estén vigentes. Las compañías afectadas pierden el control operativo de sus filiales y plantas rusas sin que exista un mecanismo claro de devolución.
Para los consumidores españoles, la noticia tiene un punto de proximidad: Alcampo opera decenas de hipermercados en España y Leroy Merlin cuenta con una red extensa de establecimientos en todo el territorio nacional. Ambas marcas son propiedad del grupo Mulliez, una de las mayores fortunas familiares de Francia. El impacto directo sobre sus operaciones en España es nulo, pero la pérdida de los activos rusos representa un golpe patrimonial de magnitud considerable para el conglomerado.