Emmanuel Macron ha lanzado una advertencia pública sobre el incremento de la amenaza híbrida procedente de Rusia y ha ordenado al gobierno francés elaborar un plan específico para proteger las infraestructuras críticas del país. El presidente ha subrayado que tanto Francia como el conjunto de Europa se enfrentan a una presión rusa que se ha intensificado de forma notable en las semanas recientes.

En su diagnóstico, Macron no se limita a señalar un aumento cuantitativo de los ataques, sino que apunta a un cambio cualitativo: la naturaleza de la agresividad rusa, según sus palabras, está mutando. Esto implica que las formas de ataque ya no son las convencionales o las que los servicios de seguridad europeos venían anticipando, lo que obliga a actualizar las estrategias de defensa y resiliencia nacionales.

Infraestructuras críticas, el nuevo flanco de la guerra no declarada

El concepto de ataque híbrido engloba acciones que combinan ciberataques, sabotajes físicos, desinformación, interferencias en redes de comunicación y otras formas de desestabilización que se sitúan deliberadamente por debajo del umbral de una agresión militar abierta. Rusia ha sido señalada reiteradamente por los servicios de inteligencia occidentales como responsable de este tipo de operaciones contra países europeos, dirigidas especialmente a instalaciones energéticas, redes de transporte y sistemas de telecomunicaciones.

La petición de Macron al ejecutivo de trazar un plan concreto de protección sitúa a Francia en la línea de otros socios de la OTAN que, en los últimos meses, han reforzado sus protocolos internos ante la escalada de incidentes atribuidos a actores vinculados a Moscú. La llamada del presidente francés adquiere especial peso dado el tamaño e influencia de Francia dentro de la Unión Europea y la Alianza Atlántica, y podría servir de impulso para una respuesta coordinada a nivel comunitario.