La Diada de Catalunya dejó ayer una imagen que merece ser señalada con toda claridad: Arran, la rama juvenil de la izquierda independentista vinculada a la CUP, dedicó un homenaje público a Dolores López Resina, alias 'Lola', miembro de ETA condenada por su complicidad en el atentado de La Albericia, en Santander, que el 22 de febrero de 1992 costó la vida a tres civiles e hirió a decenas de transeúntes. La organización la presentó ante sus seguidores como «presa política catalana y combatiente vasca» y proclamó que su «ejemplo guía nuestra lucha».

El acto se enmarcó en el homenaje anual que Arran dedica a Gustau Muñoz, un joven militante independentista muerto por disparos policiales durante la manifestación de la Diada de 1978. En este contexto, la organización incorporó la figura de López Resina a través del denominado Comité Lola, que tomó la palabra en el acto, y leyó en voz alta un mensaje que la propia condenada envió desde la prisión donde cumple condena.

108 años de cárcel por facilitar una masacre en Santander

La Audiencia Nacional condenó a Dolores López Resina en julio de 2008 a 108 años, seis meses y nueve días de prisión. El tribunal consideró probado que recibió a los miembros del comando terrorista en Santander, les facilitó los pisos que usaron como base y les confirmó que por el punto elegido para colocar el coche bomba transitaban habitualmente patrullas policiales. La explosión del artefacto al paso de una furgoneta policial mató a tres civiles que se encontraban en las inmediaciones y dejó heridos a los dos agentes del vehículo, además de a numerosos viandantes. Fue condenada por tres asesinatos consumados, un asesinato frustrado, estragos terroristas y varios delitos de lesiones.

Su historial no se limita a ese atentado. En diciembre de 2008, la Audiencia Nacional le impuso otros 17 años de cárcel por su papel en el secuestro del industrial José María Aldaya, retenido por ETA durante 341 días a partir de mayo de 1995. A ello se suma una condena de 18 años cumplida en Francia por el robo de 1.600 kilos de dinamita en las proximidades de Grenoble. Fue extraditada definitivamente a España en enero de 2018 para continuar cumpliendo las penas españolas.

López Resina nació en Sierro, Almería, en 1951, pero vivió durante décadas en el entorno de Granollers, lo que le valió dentro de la organización terrorista el apodo de 'la Catalana'. Esa vinculación territorial es la que Arran ha explotado ahora para presentarla como «presa política catalana», una caracterización que ignora deliberadamente las condenas firmes dictadas por los tribunales españoles.

No es la primera vez que los jueces tuvieron que intervenir

Este no es el primer intento de rendir tributo público a López Resina en Catalunya. En agosto de 2010, el juez Pablo Ruz, de la Audiencia Nacional, prohibió un acto convocado durante las fiestas alternativas de Gràcia que pretendía homenajearla junto a otras condenadas por colaborar con ETA. Ruz apreció que el evento suponía exaltar el «currículo delictivo» de las homenajeadas y podía ser constitutivo de un delito de enaltecimiento del terrorismo. Días después, el magistrado Eloy Velasco prohibió un acto similar programado en las fiestas alternativas de Sants, razonando que su celebración implicaría justificar los crímenes de ETA y causaría «dolor» y «escarnio» a las víctimas. La Audiencia Nacional confirmó ambas prohibiciones al desestimar los recursos de los organizadores.

Lo sucedido ayer en la Diada no se produjo en un local privado ni en la clandestinidad: Arran lo difundió con orgullo en sus redes sociales, con fotografías y el texto del mensaje recibido desde prisión. La organización no ocultó nada, sino que lo ofreció como parte de su programación festiva del día nacional de Catalunya.