La Casa Blanca entró este jueves directamente en la crisis migratoria de Ceuta para señalar al Gobierno de Pedro Sánchez como responsable de lo sucedido. A través de la portavoz Ana Kelly, el Ejecutivo de Donald Trump atribuyó la llegada masiva de migrantes desde Marruecos a lo que calificó de «políticas globalistas de extrema izquierda», y advirtió de que España «debería rectificar de inmediato» si no quiere arriesgarse a «su propia desaparición».

La intervención de Washington llega en la misma jornada en que miles de personas cruzaron a pie el espigón fronterizo del Tarajal, accediendo de forma irregular a la ciudad autónoma. El balance provisional de la tragedia apunta a al menos 18 migrantes fallecidos durante el cruce. Pedro Sánchez anunció que se desplazará a Ceuta este viernes para evaluar la situación sobre el terreno y adelantó que su gobierno trabaja en medidas para restablecer la normalidad.

Trump respalda a Marruecos en el mismo comunicado en que critica a España

El mensaje de la portavoz Kelly coincidió en el tiempo con un comunicado del Departamento de Estado en el que Estados Unidos renovó su apoyo a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Washington calificó la propuesta de autonomía de Rabat como «la única base para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable», instando a que la disputa territorial «termine ya».

El comunicado exaltó el papel de Mohamed VI como «pilar de estabilidad y seguridad regionales» y subrayó la alianza estratégica con Marruecos en ámbitos como la energía, la inteligencia artificial, los minerales críticos y la defensa. Estados Unidos vinculó ese reconocimiento a los denominados Acuerdos de Abraham, mediante los cuales Marruecos normalizó relaciones con Israel a cambio del respaldo estadounidense a sus pretensiones sobre el Sáhara. La coincidencia de ambos mensajes —el reproche a Madrid y el elogio a Rabat— en el mismo día difícilmente puede leerse como casual.

Una posición que tensiona la relación bilateral en un momento delicado

La declaración de la Casa Blanca supone una injerencia inusualmente directa en la política interna española y llega en un contexto en que la relación entre Washington y Madrid ya arrastraba fricciones por el posicionamiento del Gobierno Sánchez en distintos frentes internacionales. La retórica empleada por Kelly —que habla de «desaparición» de España como nación si no corrige el rumbo— reproduce el marco discursivo habitual de la administración Trump sobre migración e identidad europea, aunque en esta ocasión lo aplica a un hecho concreto y con consecuencias humanas graves.

El Gobierno español no había respondido públicamente a las declaraciones de la Casa Blanca en el momento del cierre de esta información.