El mundo del fútbol ha perdido a una de sus figuras más representativas del siglo XX. Franco Baresi, capitán histórico del AC Milan y referente indiscutible de la selección italiana, ha muerto, según informó este martes Nació Digital. Su figura encarnaba como pocas el fútbol de otro tiempo: el de los grandes defensas que leían el juego con una inteligencia táctica difícilmente igualable.

Baresi fue el último gran exponente del libero a la italiana, una posición que él elevó a categoría de arte. Durante sus años en el Milan, el club de Berlusconi construyó uno de los equipos más poderosos de Europa, y Baresi fue la columna vertebral de aquella defensa que hacía circular el fuera de juego como si fuera una coreografía ensayada al milímetro junto a Paolo Maldini, Mauro Tassotti y Alessandro Costacurta.

Un palmarés que difícilmente se repetirá

A lo largo de su carrera en el Milan, Baresi conquistó seis títulos de la Serie A y tres Copas de Europa —incluyendo las Ligas de Campeones de 1989, 1990 y 1994—, todas ellas bajo la dirección de Arrigo Sacchi primero y Fabio Capello después. Con la Azzurra, fue finalista del Mundial de Estados Unidos en 1994, un torneo en el que regresó de una lesión de menisco en tiempo récord para disputar la final contra Brasil, aunque erró su penalti en la tanda definitiva. Esa imagen, de desolación y grandeza a la vez, quedó grabada en la memoria colectiva del fútbol.

El Milan retiró su dorsal, el número 6, en su honor —un gesto que el club solo ha repetido con Maldini—, y durante años ejerció funciones directivas en la entidad rossonera. Su nombre es inseparable de la historia del club de Milán tanto como del fútbol europeo de las décadas de los ochenta y noventa.