Claves
- 67 muertos confirmados, con más cuerpos localizados en el fondo marino
- La instalación para los cadáveres en el puerto carece de refrigeración suficiente
- Marruecos no reconoce ninguna víctima pese a los indicios en medios locales
- Grande-Marlaska califica a Marruecos de 'socio fiable' tras la peor tragedia fronteriza española
La crisis migratoria desatada en Ceuta ha dejado ya 67 muertos confirmados, todos ellos ahogados en las inmediaciones del espigón fronterizo que Marruecos dejó de vigilar. Los equipos de buceo del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil tienen localizados más cuerpos, por lo que el balance definitivo aún no se conoce. Ningún episodio migratorio en suelo español ha acumulado semejante número de víctimas mortales.
La progresión de la cifra ilustra la dimensión del desastre: a medianoche del jueves los fallecidos recuperados eran 18; el viernes por la tarde ascendían a 57; ayer se llegó a los 67. El Ministerio del Interior eleva a 60.000 el número total de personas que intentaron cruzar a España durante la avalancha. Muchas de las víctimas murieron aplastadas contra las rocas del espigón mientras otras personas, en la desesperación de la huida, las pisaban para seguir avanzando.
Cuerpos sin neveras en el puerto de Ceuta
La magnitud de la tragedia ha desbordado la capacidad forense de la ciudad autónoma. Para albergar los cadáveres recuperados ha sido necesario habilitar un espacio en el puerto, pero fuentes policiales denuncian que la carpa habilitada carece de neveras suficientes, de modo que algunos cuerpos permanecen envueltos al aire libre. Las autoridades ceutíes han reclamado al Estado el envío urgente de forenses y agentes especializados en identificación de víctimas. El objetivo es acelerar las repatriaciones y evitar tener que abrir una fosa común en el cementerio local, algo que ya ocurrió tras la tragedia del 6 de febrero de 2014, cuando 14 migrantes murieron ahogados en ese mismo punto fronterizo.
El precedente más cercano en términos de violencia en frontera fue el salto a la valla de Melilla del 24 de junio de 2022, en el que al menos 23 personas —37 según Amnistía Internacional— murieron a consecuencia de la represión ejercida por los gendarmes marroquíes. En ambos casos, la mayoría de las víctimas eran de origen subsahariano. En la crisis actual, el perfil dominante entre los fallecidos es el de jóvenes marroquíes que, según los testimonios recogidos sobre el terreno, fueron captados con promesas de oportunidades laborales en España.
Marruecos guarda silencio mientras Grande-Marlaska lo llama «socio fiable»
Rabat no ha reconocido oficialmente ningún muerto vinculado al cruce masivo, pese a que varios medios marroquíes situaban cerca de una veintena de cuerpos en el instituto forense del país. Fuentes policiales españolas ponen en entredicho esas cifras al contrastarlas con los cadáveres recuperados en el lado español. En la práctica, el reino alauita mantiene silencio total sobre la peor crisis migratoria de su historia reciente.
Frente a ese silencio, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, volvió a reiterar ayer su apoyo explícito a Rabat, calificando a Marruecos de «socio auténticamente fiable» y reivindicando la colaboración bilateral durante la crisis. Unas declaraciones que contrastan de forma llamativa con la realidad documentada: fue precisamente la retirada deliberada de los efectivos marroquíes de la frontera lo que permitió la avalancha y la acumulación de cadáveres en el espigón.
Muere Nirmal Purja en una avalancha en el Broad Peak
El general ruso de Bucha sobrevive un atentado con bomba en el centro de Moscú
La tragedia de Ceuta podría superar los 100 muertos según Caminando Fronteras
El Pentágono reclasifica bajas en Irán para reducir el número oficial de muertos