El Ibex-35 escribió este martes un capítulo inédito en su historia al rebasar por primera vez la barrera de los 20.000 puntos. El principal índice de la bolsa española lo logró en la apertura de la sesión, con una subida moderada del 0,12% que bastó para coronar el nivel que ningún cierre anterior había alcanzado. El hito se produjo pocos minutos después de las nueve de la mañana, aunque el índice retrocedió a continuación y cedió ese umbral simbólico.

El ascenso no es un destello aislado, sino el resultado de una cadena ininterrumpida de máximos históricos que el selectivo ha ido encadenando a lo largo de 2026. El índice agrupa a las treinta y cinco empresas de mayor capitalización del mercado español y funciona como el principal termómetro de la salud financiera de las grandes corporaciones del país.

Un récord construido a lo largo de todo el año

La marca de los 20.000 puntos tiene un peso psicológico relevante para los mercados: supone prácticamente doblar los niveles en los que el Ibex llegó a cotizar en los peores momentos de la última década. El hecho de que el índice haya necesitado un empuje mínimo —apenas unas décimas de punto porcentual— para cruzar ese umbral indica que la presión compradora venía acumulándose desde jornadas anteriores, sin que fuera preciso un catalizador extraordinario para lograrlo.

La posterior cesión del nivel, con un ligero retroceso tras marcar el máximo, es un comportamiento habitual en bolsa cuando se alcanzan resistencias psicológicas de este tipo: los inversores que habían esperado ese momento para tomar beneficios acostumbran a deshacer posiciones en cuanto el precio toca el objetivo, generando una presión vendedora puntual que frena el avance.