El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Catalunya cerró julio en el 3,5% en tasa interanual, tres décimas por encima del dato de junio, según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del nivel de inflación más elevado registrado en la región desde junio de 2024, lo que confirma una tendencia alcista que empieza a preocupar a las economías domésticas.

Los principales factores que explican el repunte son el encarecimiento de los combustibles y de la electricidad, dos partidas que golpean de forma directa el bolsillo de los ciudadanos y que, en un contexto de verano, suelen presionar con especial fuerza el índice. En términos mensuales, la variación del IPC catalán en julio fue del 0,2%.

Catalunya, por debajo de la media española pero con tendencia al alza

En el conjunto del Estado, la inflación escaló hasta el 3,6% interanual en julio, cuatro décimas más que en junio y el registro más alto desde mayo de hace dos años. La variación mensual a nivel nacional fue del 0,3%, una décima superior a la catalana. Catalunya se sitúa, por tanto, ligeramente por debajo de la media estatal, aunque la distancia es mínima y la dirección de la curva es la misma en ambos casos.

El repunte generalizado de los precios supone un aviso para los hogares que esperaban una moderación de la inflación tras el ciclo de subidas de tipos del Banco Central Europeo. El encarecimiento de la energía —tanto en la factura del combustible como en la del suministro eléctrico— actúa como motor estructural de estas subidas y limita la capacidad adquisitiva de las familias de renta media y baja, que destinan una proporción mayor de sus ingresos a estas partidas básicas.