La Policía Nacional ha ejecutado la expulsión de 21 ciudadanos extranjeros en situación irregular que acumulaban conjuntamente más de 80 antecedentes policiales. La operación incluye perfiles de especial gravedad: uno de los deportados es el responsable de un homicidio cometido en el centro de Barcelona, mientras que otro cumplía condena por agresión sexual a una menor, hija de su propia pareja.

Los expulsados son calificados por las fuerzas de seguridad como multireincidentes, lo que sitúa esta actuación en el marco de la política de control de la inmigración irregular vinculada a la delincuencia reiterada. La acumulación de antecedentes en un grupo de apenas 21 personas —una media superior a cuatro por individuo— refleja la trayectoria delictiva que las autoridades han alegado para justificar las expulsiones.

Perfiles de los deportados: homicidio y agresión sexual entre los delitos más graves

El caso del condenado por homicidio en Barcelona y el del agresor sexual de una menor son los que más peso tienen en el conjunto de la operación. Este segundo caso resulta especialmente sensible: la víctima era hija de la pareja sentimental del agresor, lo que introduce el agravante del entorno de confianza familiar. Ambos individuos se encontraban en situación irregular en el momento de la detención que precedió a su deportación.

La Policía Nacional no ha detallado públicamente las nacionalidades de los expulsados ni los países de destino de las repatriaciones, información que habitualmente se gestiona con discreción por razones diplomáticas y de seguridad operativa.