Claves
- Los maquinistas invocan el precedente del accidente de Gelida para negarse a circular
- Renfe niega problemas de seguridad y acusa a los trabajadores de mantener un conflicto laboral
- El servicio de Rodalies encadena disrupciones por la combinación de daños por temporal y paro de facto
- La Generalitat, sin respuesta pública ante el colapso de la red
La red de Rodalies de Catalunya no ha recuperado la normalidad tras el paso de los últimos temporales. A la afectación material en las infraestructuras se suma ahora un enfrentamiento abierto entre los maquinistas y la empresa operadora: los conductores se niegan a circular por determinados tramos alegando condiciones de seguridad insuficientes, en una actitud que recuerda directamente al accidente de Gelida, episodio que marcó un antes y un después en la percepción del riesgo entre el personal de conducción.
La empresa, sin embargo, rechaza que exista ningún problema real de seguridad en la infraestructura y traslada el foco al ámbito laboral. Según su versión, no hay razón técnica que justifique la negativa de los maquinistas a operar con normalidad, y lo que se está produciendo es, en sus propias palabras, un conflicto laboral que está agravando las disrupciones del servicio más allá de lo que la incidencia meteorológica por sí sola habría causado.
El fantasma de Gelida, de fondo
El accidente de Gelida —en el que un tren de Rodalies chocó contra un árbol caído sobre la vía durante un temporal, con heridos graves— instaló entre los trabajadores del sector una desconfianza estructural hacia los protocolos de seguridad que se aplican en condiciones meteorológicas adversas. Desde entonces, la disposición de los maquinistas a asumir la circulación en situaciones de riesgo potencial ha cambiado de forma notable, y ese precedente está ahora en el centro del conflicto.
El resultado práctico para los usuarios es un servicio gravemente deteriorado: cancelaciones, retrasos y colapso en una red que ya acumula años de quejas por su falta de fiabilidad. El cruce de acusaciones entre sindicatos y empresa deja a los viajeros atrapados en medio de una disputa cuya resolución no está a la vista, mientras el Govern de la Generalitat —responsable de la gestión de Rodalies desde la transferencia competencial— no ha ofrecido, al menos públicamente, ninguna respuesta concreta a la situación.