Claves
- 90 embarcaciones rusas alcanzadas por drones ucranianos en una semana
- Las cisternas atacadas formaban parte de la flota fantasma para evadir sanciones
- Rusia golpea el puerto de Chornomorsk con drones Geran-4 Seeker
- La infraestructura portuaria de Odesa acumula varios ataques en pocos días
La guerra en el mar se ha convertido esta semana en uno de los frentes más activos del conflicto entre Ucrania y Rusia. Las fuerzas armadas de Kiev han anunciado que, en los últimos siete días, sus ataques con drones han alcanzado un total de 90 embarcaciones rusas —entre barcos de carga, remolcadores y dragas— pertenecientes a la denominada «flota fantasma», la red de buques con la que Moscú trata de esquivar las sanciones comerciales impuestas por Occidente desde la invasión de 2022.
En la última operación de madrugada, drones no tripulados ucranianos atacaron 14 embarcaciones, incluyendo aproximadamente una decena de buques cisterna en el mar de Azov. Según el Ejército ucraniano, estas cisternas se empleaban para trasladar petróleo y derivados de origen ruso, evitando los mecanismos de control internacional. Los cuatro barcos restantes eran transbordadores utilizados para dar apoyo logístico a las fuerzas militares rusas en la zona.
Rusia responde con drones Geran sobre el puerto de Chornomorsk
En respuesta —o en paralelo, dado el carácter simultáneo de los intercambios—, el Ministerio de Defensa ruso informó de un ataque con drones modelo Geran-4 Seeker sobre el puerto de Chornomorsk, en la región de Odesa. Según el comunicado de Moscú, los objetivos fueron un pesquero reconvertido en plataforma de lanzamiento de embarcaciones no tripuladas y una patrullera, ambos dados por destruidos. Rusia, por su parte, no ha confirmado ni desmentido los ataques ucranianos sobre su flota.
Este episodio no es aislado. El pasado sábado, tres puertos de la región de Odesa —entre ellos el de Izmaíl, situado en el delta del Danubio y de gran relevancia para el tránsito de cereales— ya sufrieron ataques rusos. La infraestructura portuaria ucraniana en el mar Negro y el Danubio lleva meses siendo objetivo recurrente de Moscú, con el evidente propósito de estrangular la capacidad exportadora del país.
En ninguno de los ataques registrados en las últimas horas hay constancia de víctimas mortales, según la información disponible hasta el momento.
El patrón que emerge es el de una guerra naval de desgaste en la que ambas partes persiguen objetivos distintos: Ucrania busca erosionar la capacidad logística y los ingresos energéticos de Rusia atacando su flota fantasma, mientras Moscú apunta a los puertos ucranianos para limitar la proyección militar y económica de Kiev en el mar Negro. La intensificación de esta dinámica durante los últimos días sugiere que el frente marítimo seguirá siendo determinante en las próximas semanas.
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