La Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona están ultimando un acuerdo para convertir la antigua prisión Modelo en la sede estable y definitiva del Memorial Democràtic, la institución creada para preservar la memoria de las víctimas del franquismo y recuperar el patrimonio democrático. Según la información disponible, el pacto entre ambas administraciones está en fase avanzada y supondría el fin de un largo periplo institucional marcado por la falta de una ubicación permanente.

El Memorial Democràtic lleva años acumulando un historial de traslados y provisionalidades que han condicionado su capacidad operativa y su proyección pública. Dar con una sede estable no es un asunto menor: una institución sin domicilio fijo difícilmente puede desarrollar exposiciones permanentes, custodiar archivos con garantías o establecer una programación cultural y educativa de largo recorrido.

Un edificio con carga simbólica innegable

La elección del edificio no es casual. La Modelo, construida a finales del siglo XIX y clausurada como centro penitenciario en 2017, albergó durante décadas a presos políticos del franquismo, entre ellos figuras del republicanismo y el antifranquismo catalán. Esa trayectoria convierte el inmueble en un espacio con una carga histórica directamente vinculada al mandato fundacional del Memorial, lo que otorga al acuerdo una coherencia simbólica que va más allá de la mera conveniencia logística.

El solar y el edificio son de titularidad municipal, lo que explica la necesidad de un convenio entre el Ayuntamiento —gobernado por Jaume Collboni— y la Generalitat. Los detalles del reparto de competencias, la financiación de la rehabilitación del inmueble y los plazos de ejecución serán los puntos clave que definirán la viabilidad real del proyecto una vez rubricado el acuerdo.

Una institución que nunca encontró acomodo

El Memorial Democràtic fue creado por ley del Parlament en 2007, bajo el gobierno de José Montilla, con el objetivo de articular las políticas de memoria histórica de la Generalitat. Desde entonces, la institución ha funcionado sin una sede que le diera visibilidad y estabilidad suficientes, algo que ha sido señalado repetidamente por entidades memorialistas y por los propios responsables de la institución como un déficit estructural. Que después de casi dos décadas la solución llegue ahora, con el edificio de la Modelo —cuya reconversión lleva igualmente años en el aire— da una medida de la lentitud con que ambas administraciones han gestionado este expediente.