Las autoridades procedieron en la madrugada del domingo al desalojo preventivo de cerca de un millar de residentes del barrio Texas de la Vall d'Uixó, en la comarca castellonense de la Plana Baixa, ante el avance del incendio declarado el sábado en ese municipio. Con esta última evacuación, el número total de personas desplazadas por el fuego asciende a más de 16.000, repartidas entre una quincena de municipios afectados por el mismo frente.

El incendio, cuyo origen y extensión exacta no han sido precisados en la información disponible, ha obligado a activar operativos de emergencia a gran escala en la provincia de Castellón. La magnitud de las evacuaciones —que afectan a una quincena de localidades— da cuenta de la virulencia del fuego y de la dificultad que están encontrando los equipos de extinción para establecer perímetros de contención estables.

El incendio de Madrid, otro frente abierto sin controlar

Mientras los medios de emergencia se despliegan en la Comunitat Valenciana, otro incendio de grandes proporciones continúa activo en la Comunidad de Madrid sin que las autoridades hayan logrado ponerlo bajo control. Ambos focos simultáneos suponen una prueba de estrés para los dispositivos estatales y autonómicos de lucha contra incendios forestales en plena ola de calor estival.

La coincidencia de dos grandes incendios activos al mismo tiempo en distintos puntos de la geografía española pone de relieve la presión que sufren los recursos humanos y materiales disponibles, en un contexto en que la demanda de medios aéreos y terrestres puede superar la capacidad de respuesta coordinada entre administraciones.