El Congreso de los Diputados ha vuelto a rechazar los objetivos de estabilidad presupuestaria presentados por el Gobierno de Pedro Sánchez, un trámite parlamentario imprescindible para que el Ejecutivo pueda empezar a elaborar los Presupuestos Generales del Estado. No es la primera vez: la Cámara ya había tumbado este mismo marco en una votación anterior, y la repetición del resultado consolida el bloqueo presupuestario en el que se encuentra el Gobierno central.

Los objetivos de estabilidad fijan el techo de déficit y de gasto no financiero que cada administración puede asumir durante el ejercicio siguiente. Sin su aprobación parlamentaria, el Gobierno no puede presentar formalmente un proyecto de Presupuestos, lo que obliga a prorrogar las cuentas vigentes. España lleva ya varios ejercicios consecutivos sin unos Presupuestos nuevos aprobados, una situación que limita la capacidad de maniobra del Estado ante cualquier cambio en el ciclo económico.

Un bloqueo que se repite y que tiene consecuencias reales

La incapacidad del Gobierno para reunir una mayoría suficiente en el Congreso no es un problema menor de tramitación: implica que las administraciones públicas, incluida la Generalitat de Catalunya, seguirán operando con entregas a cuenta calculadas sobre presupuestos prorrogados, lo que puede distorsionar tanto la planificación del gasto autonómico como las inversiones territoriales previstas. El sistema de financiación autonómica, ya de por sí pendiente de una reforma que los sucesivos gobiernos llevan años aplazando, queda igualmente congelado en este escenario.

El rechazo reiterado de este trámite en el Congreso refleja la debilidad parlamentaria del Ejecutivo, que no logra sumar los apoyos necesarios ni siquiera para arrancar el proceso presupuestario, con independencia de si luego sería o no capaz de sacar adelante unas cuentas completas.