La selección española selló este martes su pase a la final del Mundial de fútbol al imponerse por 2-0 a Francia en el partido disputado en Dallas. El resultado encendió una ola de celebraciones espontáneas en ciudades de toda España, con miles de aficionados lanzándose a las calles para festejar un hito que el equipo nacional no alcanzaba desde hace dieciséis años, cuando conquistó el título en Sudáfrica 2010.

Las imágenes de las celebraciones se repitieron de norte a sur: cláxones, banderas rojas y gualdas ondeando desde ventanillas, cánticos y concentraciones en las plazas más emblemáticas de cada ciudad. En Córdoba, la plaza de Las Tendillas —punto de referencia histórico para festejos deportivos en la capital andaluza— se convirtió en el epicentro de la alegría colectiva, con una multitud que coreó el nombre de España durante horas.

Camisetas rojas y la vista puesta en el domingo

Muchos aficionados acudieron a los festejos luciendo las camisetas de la selección, tanto la equipación habitual como la blanca con la que España disputó la semifinal ante los galos. El ambiente anticipaba ya lo que podría ser la final del domingo, en la que la Roja se medirá al ganador del otro cruce semifinal, que enfrenta a Inglaterra y Argentina.

La victoria ante Francia, considerada por muchos una de las favoritas del torneo, tiene un peso especial: el combinado nacional resolvió el partido con autoridad y sin fisuras defensivas, lo que ha elevado aún más la confianza del aficionado de cara al choque definitivo. Si España culmina el torneo con un triunfo, sería su segundo título mundial y el primero en catorce años.