La oficina que la Generalitat pone a disposición de Carles Puigdemont como expresidente de Catalunya está siendo trasladada del Palau Centelles, en el barrio Gótico, a un piso situado en la calle Doctor Roux, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi. El cambio, adelantado por El País y confirmado por ABC, se produce en paralelo a los preparativos logísticos de su anunciado regreso a Catalunya.

El entorno del líder de Junts justifica el traslado por la falta de espacio en el despacho que Puigdemont venía utilizando desde julio de 2018, insuficiente para albergar tanto al propio expresidente como al equipo de seguridad que lo acompañará cuando vuelva. Actualmente, tres empleados trabajan desde esas instalaciones barcelonesas dando apoyo a las actividades que Puigdemont desarrolla desde Waterloo.

Un inmueble público que requirió obras de rehabilitación

Las gestiones con el Departamento de Presidencia para encontrar una ubicación alternativa se iniciaron hace meses. Fuentes de ese departamento confirman que la solicitud partió de la propia oficina de Puigdemont y que fue atendida. La administración optó por un inmueble ya propiedad de la Generalitat para evitar el coste de un alquiler, aunque la decisión no resultó gratuita: el espacio elegido tuvo que ser rehabilitado antes de poder ser ocupado. El coste de esas obras no ha trascendido.

El traslado a una de las zonas más exclusivas de Barcelona coincide en el tiempo con resoluciones judiciales que han despejado parcialmente el camino para su retorno, aunque el entorno de Puigdemont niega que ambas cosas estén relacionadas. Junts ha señalado que el regreso no se producirá hasta que haya plena certeza sobre el archivo definitivo de la causa por malversación que todavía pende sobre el expresidente.

La operación pone sobre la mesa una vez más el debate sobre los recursos públicos destinados a las oficinas de expresidentes de la Generalitat, una figura que en el caso de Puigdemont ha mantenido actividad política continuada desde el exterior durante más de siete años, sufragada en parte con medios institucionales catalanes.