El Manchester City ha sido declarado culpable de vulnerar de forma grave y sistemática las normas financieras de la Premier League durante casi una década. Así lo ha determinado la comisión independiente que durante meses ha examinado los 115 cargos que la competición inglesa presentó contra el club, y que abarcaban el periodo comprendido entre las temporadas 2009-10 y 2017-18.

Según las conclusiones del tribunal, el City recurrió a contratos comerciales ficticios y otros mecanismos contables para presentar unas cuentas que no reflejaban la realidad económica del club. El conjunto ciudadano fue adquirido en 2008 por el jeque Mansour, propietario del Abu Dhabi United Group (ADUG), el vehículo de inversión de la familia real del emirato homónimo, y desde ese momento comenzó una etapa de transformación acelerada que, según la resolución, se sustentó en parte sobre una arquitectura financiera fraudulenta.

Contratos ficticios para inflar ingresos y sortear el 'fair play' financiero

El mecanismo central del fraude, tal como lo describe la comisión, consistía en hacer pasar aportaciones directas del propietario como si fueran patrocinios o acuerdos comerciales con terceros. De ese modo, el club lograba cumplir aparentemente con las exigencias del fair play financiero tanto de la Premier League como de la UEFA, que obligan a los clubes a equilibrar gastos e ingresos sin depender de las inyecciones de capital de sus propietarios más allá de ciertos límites. Al presentar esas transferencias como ingresos comerciales legítimos, el City habría distorsionado su situación financiera real durante años.

El caso es uno de los procedimientos disciplinarios más complejos y prolongados de la historia del fútbol profesional. Los 115 cargos iniciales abarcaban desde la presentación de información financiera falsa hasta el incumplimiento de las reglas de rentabilidad y sostenibilidad. La investigación se inició formalmente en 2023, aunque los hechos investigados se remontan a más de quince años atrás, un periodo en el que el City conquistó varios títulos de liga y se consolidó como una de las potencias del fútbol europeo.

La resolución no especifica todavía las sanciones concretas que se impondrán al club, decisión que corresponde a una fase posterior del procedimiento. Las posibles consecuencias van desde multas económicas hasta la deducción de puntos en la clasificación liguera, e incluso —en los escenarios más extremos que barajaban los analistas— el descenso de categoría, aunque esta última opción siempre fue considerada poco probable dados los precedentes en el derecho deportivo inglés.