Claves
- Parlon defiende el uso de las alertas Es-Alert enviadas durante las lluvias nocturnas
- Un hombre murió en Olivella tras quedar atrapado por el agua en una riera
- El partido del Barça se celebró con normalidad bajo coordinación de Protección Civil
- El nivel de peligro fue de 4 sobre 6, uno menos que en el episodio de la semana anterior
La consejera de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat, Núria Parlon, salió este miércoles a defender públicamente la gestión que su departamento hizo de las alertas Es-Alert durante el episodio de lluvias intensas de la noche anterior, que dejó un fallecido en el municipio barcelonés de Olivella. En rueda de prensa, acompañada por el subdirector de Programas de Protección Civil, Sergio Delgado, Parlon rechazó las críticas al uso de este sistema de avisos masivos y subrayó que las alertas responden siempre a una evaluación técnica de riesgo real, no a decisiones arbitrarias.
El argumento central de la consejera fue que la naturaleza de estas perturbaciones meteorológicas hace imposible anticipar con horas de antelación el momento exacto en que se vuelven peligrosas. Según explicó, se trata de fenómenos inestables que «arrancan, se encienden, van hacia el mar y vuelven», lo que impide emitir avisos preventivos con amplio margen sin correr el riesgo de banalizar la herramienta. En sus palabras, si los avisos se envían con demasiada frecuencia o sin la intensidad suficiente para justificarlos, la población dejará de atenderlos.
El partido del Barça, en el centro del debate
Parlon no evitó abordar la cuestión que más polémica ha generado: la coincidencia entre las alertas nocturnas y la celebración del partido de fútbol del FC Barcelona, disputado a las 21.30 horas. La consejera reconoció que Protección Civil mantuvo contacto permanente con los responsables de seguridad del estadio durante todo el encuentro, que se celebró con normalidad. Sin embargo, lanzó una reflexión que apunta directamente a los límites de la gestión preventiva: «Si hubiéramos enviado un Es-Alert a las 19.00 horas diciendo que llovería mucho, nadie habría aceptado que se suspendiera el partido del Barça». La frase revela una tensión real entre la lógica de la prevención y la presión social e institucional de no interrumpir eventos masivos.
Delgado precisó que el nivel de peligro técnico registrado la víspera fue de 4 sobre 6, frente al 5 sobre 6 que motivó el envío de alertas preventivas con un día de antelación durante el episodio de la semana anterior. Esa diferencia de un punto en la escala de predicción fue, según el subdirector, la razón por la que en esta ocasión los avisos se activaron ya entrada la noche, cuando el riesgo se materializó, y no con anterioridad.
Un muerto en Olivella, en el Garraf
La rueda de prensa estuvo presidida por el fallecimiento de un hombre en Olivella, municipio de la comarca del Garraf, una de las más castigadas por las precipitaciones. El cuerpo fue localizado a unos 500 metros de su vehículo, que quedó atrapado por el agua en una riera. Parlon explicó que todo apunta a que el conductor tuvo que abandonar el coche al verse sorprendido por la crecida, momento en que se activaron los servicios de emergencia. La muerte se produjo pese a que la comarca del Garraf estaba incluida en la zona de afectación de las alertas emitidas.
La justificación de Parlon es técnicamente coherente en varios de sus argumentos, pero la pregunta que queda abierta es si el protocolo actual de umbrales y tiempos de activación es suficiente para proteger a la ciudadanía en fenómenos que, como la propia consejera admite, son impredecibles por naturaleza. El trágico desenlace en Olivella pone sobre la mesa esa discusión, al margen de la defensa institucional de los procedimientos seguidos.