Felipe VI y la reina Letizia han llegado este lunes a Ceuta en su primera visita oficial a la ciudad autónoma desde el inicio del reinado, un desplazamiento cargado de simbolismo institucional que se produce meses después del episodio más grave de presión migratoria que ha vivido el enclave en décadas.

La jornada ha arrancado con una recepción en el Ayuntamiento y con la ciudad engalanada con más de 20.000 banderas de España repartidas entre la ciudadanía. Los Reyes pernoctarán en el Parador de Ceuta, completando así una visita que las autoridades locales han recibido como un gesto de respaldo del Estado a una ciudad que arrastra el impacto del colapso fronterizo del pasado mes de julio.

La herida abierta de julio: decenas de miles de entradas irregulares

El telón de fondo de esta visita es el episodio de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron de forma masiva desde el lado marroquí de la frontera en un colapso sin precedentes que desbordó todos los servicios de emergencia y dejó al descubierto la vulnerabilidad de Ceuta ante una presión migratoria sostenida. Desde entonces, la ciudad ha reclamado de forma reiterada una respuesta más contundente por parte del Gobierno central.

Sin embargo, la visita real también ha generado críticas entre una parte de la ciudadanía. Varios vecinos han denunciado que las autoridades habrían aprovechado el acto oficial para despejar las playas y los asentamientos improvisados donde malviven personas llegadas irregularmente, una práctica que consideran un intento de ocultar la magnitud real de la situación migratoria que todavía afecta a algunos barrios de la ciudad.