Claves
- Arsim Blaku, señalado como cabecilla, acumula décadas de historial delictivo en Catalunya
- El robo en casa de Joan García se produjo el 10 de enero, mientras el portero estaba en Arabia Saudí con el Barça
- La banda también planeó un asalto al domicilio de Jules Koundé, que finalmente no llegó a ejecutarse
- Un tercer implicado, una mujer, quedó libre como investigada tras pasar a disposición judicial
Los Mossos d'Esquadra han detenido a dos hombres, de 58 y 42 años, con antecedentes previos, como presuntos autores del robo perpetrado el pasado 10 de enero en el domicilio del portero del FC Barcelona Joan García en un municipio del Baix Llobregat. El jugador se encontraba en Arabia Saudí concentrado con el equipo para disputar la Supercopa de España cuando, sobre las ocho de la tarde hora española, la alarma del inmueble alertó de la presencia de dos individuos registrando la vivienda que comparte con su pareja, la diseñadora Anna Pesarrodona.
Ambos detenidos han ingresado en prisión provisional. Una tercera implicada, una mujer, quedó en libertad con cargos tras pasar a disposición judicial. Según fuentes del entorno deportivo de los jugadores y confirmación policial, la unidad central de robos de la división de investigación criminal de los Mossos también atribuye al grupo labores de vigilancia previas a un asalto frustrado en el domicilio del defensa Jules Koundé, así como vínculos con otros robos en viviendas de alto valor en Peralada, Agullana y Sant Pere de Ribes.
Arsim Blaku, un nombre conocido en los archivos policiales catalanes
Al frente de la banda los investigadores han situado a Arsim Blaku, un ciudadano albanokosovar con un historial delictivo acumulado durante casi dos décadas en España y especialmente en Catalunya. Su nombre cobró notoriedad pública en diciembre de 2006, cuando fue señalado como cabecilla del grupo que asaltó el chalet de la familia Tous en Sant Fruitós de Bages, un episodio que acabó con la muerte de uno de los intrusos, Gazmend Sinani, abatido por el yerno de los propietarios. El autor del disparo, Lluís Corominas, fue finalmente condenado en 2015 a dos años de prisión por homicidio imprudente tras un largo proceso judicial. Blaku nunca llegó a ser juzgado por aquel asalto y el caso prescribió.
En agosto de 2015 volvió a protagonizar una oleada de robos en chalets de las comarcas de Girona. Durante una de esas actuaciones, huyó de un dispositivo policial embistiendo un vehículo de los agentes, colocó su coche a dos ruedas para sortear el bloqueo y escapó a Francia, perdiendo por el camino parte del botín de joyas —que transportaba, con cierta ironía, en una bolsa de la firma Tous— sustraídas en una vivienda de Calonge. Fue detenido en Zaragoza en noviembre de 2016 y trasladado a Girona para responder por aquellos hechos. En ese procedimiento, el fiscal Víctor Pillado lo describió como un «verdadero delincuente patrimonial». En aquel momento acumulaba tres detenciones de la Guardia Civil, diez de la Policía Nacional y siete de los Mossos.
El mismo método, décadas después
Según la investigación más reciente, Blaku mantenía un patrón de actuación idéntico al de sus etapas anteriores: seleccionaba personalmente los objetivos y coordinaba las labores de vigilancia previa, durante las cuales los miembros del grupo dedicaban días a estudiar los hábitos y movimientos de los propietarios. En el caso de Joan García, los investigadores descartaron inicialmente una conexión con las bandas especializadas en jugadores de fútbol, pero los indicios recopilados durante la investigación los llevaron a revisar esa valoración.
El robo en casa de García se produjo apenas días después del sufrido por los hermanos Pau e Irene Cubarsí en otro municipio del Baix Llobregat, lo que pone de manifiesto la presión que este tipo de bandas organizadas ejerce sobre el entorno residencial de los futbolistas profesionales de la zona.