El Gobierno italiano ha decidido extender siete días más los controles fronterizos a viajeros procedentes de España, en una maniobra que Roma ha vinculado expresamente a la necesidad de sincronizar el fin de las restricciones con Madrid. La prórroga, aprobada este viernes, persigue que ambas medidas —las italianas y las españolas, adoptadas en respuesta mutua— expiren al mismo tiempo y de forma ordenada.

Según fuentes del Ejecutivo de Giorgia Meloni, la decisión se tomó «tras una reunión entre Roma y Madrid» con el propósito de «alinear los plazos con el vencimiento de las medidas españolas». La coordinación bilateral marca un giro respecto a la escalada de tensión que ha dominado las relaciones entre ambos gobiernos durante más de dos meses.

Una semana para negociar la salida de los controles

Los ministros del Interior de los dos países, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi, afrontan ahora una ronda de negociaciones para definir «medidas de cooperación alternativas» que permitan suprimir los controles sin dejar un vacío en materia de seguridad fronteriza. Fuentes de la delegación española en Bruselas han confirmado que el objetivo es «proceder a la eliminación» de las restricciones, aunque todavía no existe acuerdo cerrado sobre la fecha ni sobre la fórmula de sustitución.

Los controles italianos se implantaron a comienzos de agosto, semanas después de que unos 80.000 ciudadanos marroquíes entraran masivamente en Ceuta a finales de julio. Roma los justificó entonces invocando razones de «seguridad nacional» y los aplicó de forma aleatoria sobre pasajeros que llegaban desde España por vía aérea y marítima. El Gobierno de Sánchez respondió con medidas simétricas, lo que derivó en un enfriamiento diplomático entre dos socios europeos clave en el flanco sur del Mediterráneo.

A finales de septiembre, Piantedosi todavía defendía el mantenimiento de los controles ante las «cuestiones críticas» que, según argumentó, persistían por la situación migratoria en la ciudad autónoma. El anuncio de esta semana supone el primer paso concreto hacia la normalización, aunque supeditado al resultado de las conversaciones de los próximos días.