Gloria Steinem, una de las figuras más influyentes del movimiento feminista en Estados Unidos, ha fallecido en Nueva York a los 90 años. Su fundación fue la encargada de comunicar la noticia. Con su muerte desaparece una de las voces que marcaron de forma decisiva el debate público sobre los derechos de las mujeres en la segunda mitad del siglo XX.

Periodista de formación, Steinem fue una de las impulsoras del feminismo de segunda ola en Estados Unidos desde los años sesenta, una corriente que trasladó la lucha por la igualdad desde el ámbito legal hacia el cultural y el social. Su influencia no se limitó al activismo: a través de sus textos y apariciones públicas contribuyó a instalar cuestiones como el derecho al aborto, la igualdad salarial o la violencia de género en el centro del debate político norteamericano.

Una carrera forjada entre el periodismo y el activismo

Steinem compaginó durante décadas el ejercicio periodístico con la militancia política. Fue cofundadora de la revista Ms., una publicación pionera en Estados Unidos que abordaba los asuntos de las mujeres desde una perspectiva feminista explícita, y que se convirtió en referente del movimiento durante los años setenta y ochenta. Su capacidad para conectar el análisis intelectual con la agitación pública la situó en una posición singular: era al mismo tiempo académica, activista y comunicadora.

Su legado trasciende las fronteras estadounidenses. Las ideas que Steinem contribuyó a popularizar influyeron en movimientos feministas de todo el mundo occidental, también en Europa, donde sus libros y entrevistas circularon ampliamente entre quienes impulsaban reivindicaciones similares.