Un trabajador perdió la vida este miércoles en la mina de potasa de Súria, en el Bages, después de que se produjera un desprendimiento en una de las galerías subterráneas de la explotación. La víctima trabajaba en las instalaciones de ICL Iberia, la empresa que opera el yacimiento de sal potásica.

El suceso vuelve a situar bajo el foco esta mina, ya marcada por la tragedia. En marzo de 2023, tres personas murieron en el mismo complejo minero tras otro derrumbe en las galerías: Daniel, Óscar y Victoriano, de 28, 29 y 31 años respectivamente. Dos de ellos eran estudiantes del máster de la Escuela Politécnica de la UPC en Manresa; el tercero, un empleado de la empresa. El accidente de hace dos años y medio se produjo a unos 900 metros de profundidad.

CC.OO. exige responsabilidades y medidas de seguridad inmediatas

Comisiones Obreras de Catalunya ha reaccionado al nuevo fallecimiento lamentando que vuelva a repetirse un accidente de estas características en las mismas instalaciones. El sindicato ha anunciado que reclamará a ICL Iberia que implante las medidas de seguridad que considere necesarias y que garantice el mantenimiento correcto de las infraestructuras de la mina. Además, ha advertido de que impulsará las acciones oportunas para depurar las posibles responsabilidades que se deriven del accidente.

El accidente de 2023 fue archivado por considerarse imprevisible

El precedente judicial del siniestro anterior complica el escenario para quienes buscan exigir responsabilidades penales. Este pasado junio, un juzgado de Manresa archivó la investigación abierta por las tres muertes de 2023 al no poder atribuir responsabilidad penal a la empresa. La conclusión del tribunal fue que la losa que cayó sobre los trabajadores se desprendió de forma repentina e imprevisible, lo que impidió sostener un reproche penal. Con ese antecedente reciente, la nueva muerte reabre el debate sobre las condiciones de seguridad en la explotación y sobre si las medidas adoptadas tras aquel accidente fueron suficientes.