Pedro Sánchez compareció este miércoles en el puesto de mando de Navaluenga para anunciar el fin de la emergencia nacional decretada a raíz de los incendios que han afectado a la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila. El jefe del Ejecutivo declaró el inicio de la «desescalada» y confirmó que la gestión del siniestro pasa ahora a nivel de emergencia 2, una categoría que implica una menor movilización de recursos estatales y una mayor responsabilidad operativa de las comunidades autónomas afectadas.

Sánchez subrayó que la decisión se adoptó tras escuchar las propuestas de las distintas administraciones implicadas y atender los criterios de los equipos técnicos sobre el terreno. El descenso de nivel supone que el incendio, aunque todavía activo o en fase de vigilancia, ha dejado de representar una amenaza de la magnitud que justificó la intervención extraordinaria del Estado.

Del nivel nacional al nivel 2: qué cambia en la gestión del fuego

La declaración de emergencia nacional, el escalón más alto del sistema de protección civil español, implica la coordinación directa desde el Gobierno central y la movilización de medios estatales con carácter prioritario. Su levantamiento no significa que los incendios estén extinguidos, sino que la situación ha evolucionado hasta un punto en que los dispositivos autonómicos y locales pueden asumir el control sin necesidad de esa cobertura excepcional. El nivel de emergencia 2, al que ahora se transita, mantiene la alerta y los medios desplegados, pero devuelve el mando operativo a las administraciones territoriales.

La elección de Navaluenga como escenario de la comparecencia presidencial no es casual: el municipio abulense ha sido uno de los focos más castigados por las llamas en esta crisis, y la presencia de Sánchez en el lugar busca subrayar la implicación directa del Ejecutivo en la respuesta a la catástrofe.