Claves
- Illa avala la suspensión del CPFF sin exigir una fecha alternativa concreta
- El president fija septiembre como límite para acabar con las «excusas»
- Catalunya sigue sin avances en la reforma del sistema de financiación autonómica
- La posición de Illa refleja su dependencia política del Gobierno de Sánchez
Salvador Illa ha salido en defensa de Pedro Sánchez tras la suspensión a última hora del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), el órgano multilateral donde el Gobierno central y las comunidades autónomas debaten el modelo de financiación. El president de la Generalitat ha calificado el aplazamiento de «acertado» y ha justificado la decisión alegando que el Ejecutivo central quería «apostar por el diálogo» con las comunidades gobernadas por el PP antes de forzar un acuerdo.
La declaración de Illa resulta llamativa por su contundencia. Lejos de mostrar incomodidad ante una demora que afecta directamente los intereses financieros de Catalunya, el president ha convertido el aplazamiento en una oportunidad política para lanzar un ultimátum velado: el mes de septiembre, según sus palabras, marcará el fin de los pretextos para no avanzar en la reforma del sistema.
Un respaldo sin matices que no está exento de riesgos
La posición de Illa plantea una contradicción difícil de ignorar. Catalunya lleva años reclamando un sistema de financiación que corrija lo que distintos gobiernos de la Generalitat —de signos políticos muy distintos— han denunciado como un déficit fiscal crónico. En ese contexto, avalar sin reservas la suspensión de la única instancia formal donde ese debate puede avanzar supone subordinar una reivindicación estructural catalana a los tiempos y cálculos del Gobierno de Sánchez.
El CPFF no es un foro menor: es el mecanismo institucional establecido para negociar el reparto de recursos entre el Estado y las comunidades. Su aplazamiento no es un gesto de diálogo sino, en la práctica, una demora más en un proceso que acumula años de retraso. Que el president de Catalunya lo reciba con elogios, en lugar de exigir una fecha concreta y compromisos escritos, dice mucho sobre la dinámica de dependencia política que caracteriza la relación actual entre el Palau de la Generalitat y La Moncloa.
La promesa de septiembre como fecha límite ya la han escuchado antes los ciudadanos catalanes. Si en otoño el CPFF vuelve a aplazarse o su orden del día queda vaciado de contenido, Illa habrá comprometido su credibilidad en uno de los asuntos más sensibles de su mandato sin haber obtenido nada a cambio.
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